Inicio Lecciones de un gigante del turismo para nuestro país 1ª parte

Lecciones de un gigante del turismo para nuestro país 1ª parte

Hace unos meses en el marco del congreso anual de Cotelco uno de los invitados, un mexicano de cuyo nombre quisiera acordarme ahora y vinculado con alguna oficina o agencia del Gobierno   para el turismo nos decía que antes de 2015 su país tenía como meta alcanzar los 24 millones de turistas al año.  El auditorio conformado en su mayoría por compatriotas soltó una sonora carcajada.  El funcionario no entendía que podría ser tan divertido en esa frase que generara tal reacción en su público.  Un poco molesto, pero a la vez ingenuo solo replicó

“sí, es un poco soñador, pero tenemos una estrategia que nos hace pensar que lo podemos lograr”. 

El público se rió de nuevo y el prosiguió su exposición sin entender.  Bueno, la razón por la que nos reíamos era que hacía una o dos intervenciones un funcionario Colombiano de igual rango que el mexicano nos había dicho que la meta era terminar el cuatrienio de este Gobierno alcanzando los 4 millones de visitantes turistas.  Por lo tanto el auditorio se reía de nuestra propia pequeña realidad y nuestra propia pírrica meta.
 
Habrá quienes digan que no se puede comparar, que México no ha tenido conflicto y demás, pero aún las cifras colombianas antes que la debacle del narcotráfico y la guerra se tomarán nuestro país eran realmente muy mediocres.  En 2012 América Latina recibió cerca de 42 millones de visitantes y los 5 países que encabezan la lista son México (con más del  50% del pastel  con 22,6 millones, de lejos el titán turístico de América Latina), Argentina (5,2 millones), Brasil (5,1millones), Puerto Rico (3,6 millones) y Chile (2,7 millones).   Colombia aparece en el puesto 8 con 2,38 millones, seguido muy de cerca por Uruguay y Perú.

El mercado natural de México es Estados Unidos, cada verano millones de americanos dejan sus cómodas viviendas y vienen en busca de su dosis de “Caribe” y latinidad.  Pero aún con esa ventaja geográfica de México hay varias lecciones para Colombia de cómo un país lo ha hecho realmente bien en turismo y esas lecciones pueden  guiar la consecución de nuestras modestas metas e inspirar el logro de metas mayores y más acordes a nuestro real potencial.
Veamos pues qué tenemos que aprender de los manitos para atraer más turistas:

  1.  La infraestructura no es sólo hoteles bonitos: México ha hecho un gigantesco esfuerzo por desarrollar su infraestructura turística.  Cancún era un potrero en 1970, le pagaban a la gente por venir a vivir acá parecida a la estrategia de Estados Unidos para poblar la Florida empantanada llena de cocodrilos.  Pero no sólo desarrolló hoteles sino toda una red de servicios urbanos que permite que el destino sea competitivo.  A los impresionantes hoteles se suma su aeropuerto, carreteras, centros comerciales con precios absolutamente decentes no como los exorbitantes que nos toca ver en Colombia; una red de calles envidiables, andenes impecables pintados y sin trampas mortales, sardineles y separadores floridos y bien mantenidos, canecas de basura, una red de ciclorutas y senderos peatonales, un servicio de transporte impecable y barato  (un pasaje vale un poco más de lo que vale Transmilenio, 1 dólar o 12 pesos).  Se suman a la impresionante infraestructura la señalización urbana para el visitante, los paraderos bien señalizados, que cumplen normas de accesibilidad y están bellamente diseñados.  Los teléfonos públicos ubicados cada 50-100 metros en promedio funcionan.  No se ven grafitis, ni basura ni desorden.  La sensación de inseguridad además es prácticamente inexistente.  A la bonita y funcional infraestructura se suma una población respetuosa y cuidadosa con su ciudad.

 
En contraste la infraestructura en Colombia tristemente parece diseñada por el enemigo.  Los aeropuertos hasta ahora están elevando sus estándares para atender al turismo, las vías no son las mejores, no hay señalización y donde la ponen la dañan, los andenes están llenos de trampas, huecos  y obstáculos, ni para qué hablar de accesibilidad!  Nuestros sistemas de transporte están haciendo pinitos pero siguen siendo limitados, enredados e insuficientes. 

Los paraderos en la mayoría de las ciudades no dan la talla, no hay canecas suficientes y si las hay la gente no las usa; hay grafitis, desorden y  caos.  No me malinterpreten, amo mi país, he visitado más de 85 ciudades del mundo y he tenido la oportunidad de vivir fuera varias veces pero cuando nos comparamos y dejamos el ombliguismo tan limitante en que nos mantenemos saltan a la vista las diferencias.  Si algo tenemos que aprender es que las ciudades y su forma de diseño para el turismo son la punta de lanza para atraer turismo.  La gente no va a las ciudades para ir a los centros comerciales (o por lo menos no únicamente), la gente va a caminar y pasear a cielo abierto y la infraestructura urbana es fundamental, su diseño y servicios son fundamentales.
 
Nuestros alcaldes y gobernantes deberían entender que la única forma de tener mejores ciudades es dejar de lado la miopía e inmediatez política de sus planes de desarrollo.  Bogotá fue la primera ciudad que tuvo un Plan Maestro de Turismo, fue firmado por Clara López cuando estuvo encargada de la Alcaldía de Bogotá.  En ese documento se planeaba el desarrollo urbanístico de la ciudad para el turismo en los próximos años.  Se levantó el inventario del atractivo turístico y la planta existente, se definieron unas áreas de interés y se escogieron 2 localidades como plan piloto para trabajar un modelo local de desarrollo turístico parecido al de la ciudad de Nueva York. 

El entrante alcalde, Gustavo Petro, desechó el trabajo juicioso de 4 años de construcción público-privada y lo guardó en el anaquel pues decidió que la prioridad era el “turismo social” en una definición que sólo el entendió y que por supuesto no produjo grandes cambios.  Lo social está bien, nadie lo duda, aún desde el punto de vista de Petro, estaba bien incluir a los menos favorecidos en los planes turísticos de la ciudad, pero siguiendo con la comparación de Nueva York es como si el entrante Alcalde decidiera que el atractivo turístico ya no se encuentra en Central Park, Times Square, el Empire State o el Garment District sino que toda su energía y políticas serán enfocadas a lograr llevar a los turistas que ya están visitando la ciudad para ver estos íconos, a hacer mercado a una placita de mercado del Bronx o a ver una comunidad de artesanos de un barrio deprimido de Harlem.  Se puede? Pues sí, todo se puede y hay turismo para todo… es efectivo como estrategia para posicionar la ciudad como destino turístico? Tengo que decir que no.
 
Bueno, por hoy dejaremos acá la primera entrega de este especial.  Espero lo hayan disfrutado.  
 
Diana Garcés.

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