Inicio Lecciones de un gigante del turismo para nuestro país 3ª parte

Lecciones de un gigante del turismo para nuestro país 3ª parte

Terminamos hoy nuestro especial sobre Cancún y las lecciones de este gran destino para nuestro país.  En las 2 entregas anteriores hacíamos el recuento de dos lecciones principales que hacen de este destino mexicano un maestro a seguir.  La primera lección que relevamos fue la excelente infraestructura no sólo hotelera sino de los demás servicios complementarios y el amueblamiento urbano pensado para el turismo.  La segunda lección la resumimos en una orientación total no solo de la gente sino de las instituciones al servicio del visitante.  Todo el sistema está orientado a satisfacer al turista y facilitar al máximo toda su experiencia.
 
Hoy trataremos el último punto que pensamos ha hecho la diferencia de este destino y nos trae valiosas lecciones: La planeación del destino y el desarrollo del producto turístico.  Asimismo, traeremos a colación algunos retos y problemas que presenta hoy Cancún y presentaremos las conclusiones de este especial.
 
3. La planeación es la base del desarrollo de un destino turístico: No basta con tener un excelente inventario de atractivos, es más algunos destinos parecen desarrollarse a pesar de serias limitantes geográficas y logísticas.  Lo que ha hecho la diferencia es la planeación y la ejecución de la idea de convertirlos en destinos de clase mundial.  Si dijéramos que hacia 1967 Cancún era un territorio inhóspito lleno de serpientes con algunas colonias de pescadores y rodeado de selvas vírgenes estaríamos siendo completamente justos con la historia.  Ante la saturación de Acapulco y un estudio que relevaba la importancia del crecimiento del turismo en la economía nacional se encargó la tarea de buscar lugares por todo el litoral para el desarrollo potencial de futuros proyectos turísticos.  En esa época México contaba con dos entes rectores del turismo, el Departamento y el Consejo de Turismo, instituciones monopolizadas y dependientes del Gobierno Federal con influencia y concentración en Acapulco. En el desarrollo del destino tuvo entonces mayor injerencia el FONATUR, hoy conocido como INFRATUR. Hacia finales de 1968 los técnicos habían encontrado 6 destinos posibles todos con dificultades de acceso vía terrestre y semivírgenes.  Opciones en Oaxaca, en Baja California Sur, y en Guerrero fueron presentadas.  Sin embargo los banqueros inversionistas habían quedado seducidos por esta lengua de tierra en forma de 7 que es Cancún, en la costa de Quintana Roo. Técnicamente se trataba de una isla, dos estrechos canales la separaban del continente, una serie de lagunas salobres la recorrían, alimentadas tanto por el mar como por una cantidad incontable de cenotes.

 
La isla en cuestión se llamaba Kankún y había pasado todas las pruebas incluyendo la calidad y temperatura del agua, la arena y las playas.  Además, dadas sus características topográficas los hoteles podrían irse alineando uno a uno en primera línea de playa lo cual era una ventaja comparativa muy interesante.  Así hacia 1969 el proyecto fue estructurado y presentado al entonces presidente Díaz Ordaz quien lo avaló con su firma. 
 
Los arquitectos Enrique y Agustín Landa Verdugo y Javier Solórzano fueron los urbanistas encargados del desarrollo y la traza urbana de Cancún. Concibieron el proyecto a partir de dos zonas, la hotelera en la isla y la administrativa en tierra firme. Como parte del Plan Maestro tuvo que engrosarse la isla cerca de 300 metros para dar albergue no solo a los grandes hoteles sino al campo de Golf POT TA POK, eje de la zona hotelera.  Hacia 1973, el manejo de las aguas y sus olores planteó un problema adicional y tuvo que construirse lo que se conoce hoy como el canal Sigifrido considerado clave en el trazado urbano.    En 1974 se construyó el primer hotel formal, el Playa Blanca y en 1976 se construyó el nuevo aeropuerto pues el existente no daba abasto para la aviación comercial esperada.  Ya hacia 1981, Cancún fue sede de la Reunión Internacional sobre Cooperación y Desarrollo que se llevó a cabo en el Hotel Sheraton (hoy demolido).  La reunión del grupo de Contadora para la pacificación de Centroamérica y la escogencia del destino como sede de Miss Universo en 1989 pusieron a Cancún en la mira del turismo mundial. 
 
En años recientes Cancún no ha parado de crecer y posicionarse como destino turístico apetecido.  Se ha recuperado gracias a la pujanza de su población, al Gobierno y al sector privado de al menos 2 huracanes devastadores (1988 y 2003).  La Organización Mundial de Turismo OMT concedió en 2007 el premio Lo Mejor de lo Mejor "a la excelencia y la gobernanza" al Fideicomiso de Promoción Turística de Cancún. La ciudad se convirtió de esta forma en un organismo avalado por el Departamento de Educación y Gestión del Conocimiento de la OMT.  El aeropuerto Internacional es el segundo en tamaño de todo el país, recibe cerca de 15 millones de personas y en 2013 fue el primer aeropuerto mexicano en recibir al Airbus A-380.
 
Hoy existen cerca de 378 hoteles con 38.477 habitaciones (según el portal Riviera Maya Meeting Planners).  El gasto promedio por visitante supera los $1.000 dólares. La mayoría de los hoteles ofrecen paquetes de todo incluido, para mantener a los visitantes en esta área, permitiendo elevadas tarifas promedio. Por lo general cuentan con sus propios servicios de Marina y deportes;  alimentos y bebidas y en algunos casos centros de convenciones.  Además la ciudad cuenta con la más variada diversión nocturna, discotecas y bares se agrupan en un área conocida como Party Center, en el corazón de la Zona Hotelera.
 
A la excelente planeación del destino se suma por supuesto toda una gama de productos turísticos, los kioscos de información en centros comerciales, hoteles y oficinas de turismo cuentan con información de cerca de 100 tipos de tours y atracciones para todos los gustos: los impresionantes cenotes naturales y 3 parques de primera categoría IXCARET, XEL-HA y EXPLORER para los aventureros y amantes de los deportes extremos.  Se suman al conjunto los atractivos arqueológicos y culturales dentro de los cuales los más importantes cercanos CHICHEN ITZA (declarada maravilla del mundo moderno) y TULUM (cerca de Playa del Carmen).  Visitas a pueblos y comunidades Mayas organizadas en cooperativas para la venta de sus producciones artesanales, el Museo Maya de Cancún y ciudades de la red de “Pueblos Mágicos” como Valladolid conforman y enriquecen el abanico cultural.  De otra parte, toda una serie de tours de deportes y actividades de agua que envuelven experiencias con la fauna del lugar, encuentros con tortugas, rayas y el tour para nadar al lado del tiburón ballena, hacen las delicias de los amantes del buceo y el snorkel.  Para los fanáticos del shopping y la moda están disponibles centros comerciales con las mejores marcas del mundo, buenos precios y reglas claras del DUTY FREE.  En la amplia gama de productos turísticos se encuentran inclusive clases de cocina maya y pintura en cerámica para los interesados en esta clase de actividades.     
 
Con toda esta gama de cosas por hacer y atractivos naturales Cancún se adueña fácil del corazón de sus visitantes quienes quedan con la sensación de que una sola visita no basta.
 
Infortunadamente, no puedo dejar de pensar después de todo esto en mi última experiencia en un destino Colombiano sobre el que tenía todas las expectativas cifradas.  El pobre desempeño del tour operador y el desperdicio del maravilloso marco natural del Parque Tayrona me dejaron con un sinsabor tal que no pude recuperar en el resto del viaje.  A una pobre planeación del destino se sumó una mediocre ejecución de los encargados de llevar la experiencia a los visitantes.  El nulo conocimiento del destino, de su historia, geografía y cultura, y una pobre logística crearon una receta para el desastre con el resultado de la inconformidad de los turistas nacionales e internacionales. 
 
Adicionalmente, en el marco de la feria de ANATO, una agente de viajes del Brasil que se alojaba en nuestro Hotel me comentaba sobre su pobre experiencia en un tour a las Islas del Rosario y relevaba la falta de visión o iniciativa de los tour operadores.  Simplemente atinó a decir un poco frustrada cuando pregunté cómo había estado su viaje….”Bueno, la playa está bien… pero no pasa nada ahí, solo te llevan, te sueltan, te dan un almuerzo y luego ya está….de regreso”.  Parece increíble pero nos contentamos con tener el marco natural, un parque reserva, una playa, pero no vamos más allá, no desarrollamos nada alrededor que soporte, facilite y enriquezca la experiencia del viajero.  Basta con pensar en el hoyo soplador y la cueva de Morgan en San Andrés, en los últimos años hemos llevado miles de turistas y no hemos podido construir al menos unos baños decentes o una experiencia y una tienda de souvenirs alrededor de la historia de los piratas.  Así es, crudo pero real.
 
Pasando a nuestro último tema, vamos a traer a colación algunos retos que enfrenta el destino analizado pues no todo es color de rosa en este cuento.  Cancún enfrenta hoy varios problemas por su rápido y vertiginoso desarrollo.  Entre los más serios se encuentran  la saturación del medio ambiente y la contaminación de aguas.  La falta de control o previsión de algunos proyectos ha generado el vertimiento de aguas servidas al sistema Lagunar Nichupte quebrantando el equilibrio de la zona.  Igualmente el desarrollo de proyectos plagados de irregularidades y delitos contra el medio ambiente como Puerto Cancún han elevado las alarmas de los ambientalistas pues han deforestado al 100% áreas importantes de manglar y afectado los ecosistemas y hábitats de varias especies.  Finalmente la alta tasa de suicidios del destino que comparte con Guadalajara el primer puesto en este fenómeno social hace pensar que se ha generado un desequilibrio en la población.  La descomposición familiar, las drogas, embarazos no deseados, la incomunicación con sus familias, la depresión y el stress de trabajar en sitios turísticos lujosos y por otro lado vivir en condiciones de pobreza, ha llevado a jóvenes de edad promedio de 22 años a cometer suicidio lo que ha generado una preocupación creciente en la población y las autoridades.      
 
Varias lecciones sin duda de lo que se ha hecho bien y de lo que puede salir mal en un destino turístico nos deja Cancún.  Lo primero sería que es necesaria una fuerte institucionalidad que releve la importancia del turismo en la economía.  Voluntad política y la correcta coordinación de los diferentes entes es necesaria no sólo para desarrollar sino para facilitar la actividad.  Segundo, la correcta planeación y ejecución de la mano del sector privado para lograr no sólo los correctos y funcionales trazados urbanos sino todos los demás servicios e infraestructuras complementarias.  El desarrollo de los destinos no puede hacerse sólo desde lo público, como tampoco sólo desde lo privado sin reglas ni controles.  Por último, el diseño de producto turístico interesante y suficiente  y el volcamiento de todo el sistema y las personas a prestar un servicio excepcional completan la serie de aciertos de Cancún.  Por el lado de las alertas y retos están el cuidado del medio ambiente, el correcto dimensionamiento de cuánto es suficiente y los posibles impactos a la población originaria.
 
Queridos lectores, esperamos que esta serie de entregas haya sido de su agrado e iluminen en algo nuestro quehacer diario en el maravilloso mundo del turismo.  Hasta la próxima,
 
Diana Garcés.   

Galería: